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Halitosis

Enjuagues bucales y halitosis

El enjuague bucal es útil para tratar la placa y los problemas de las encías. En este sentido, algunos estudios demostraron mejorías en ambos aspectos de la salud bucal cuando se comparó la aplicación de un enjuague bucal con solo el uso de la limpieza mecánica. Por otra parte, el enjuague bucal puede aportar cantidades elevadas de flúor y por lo tanto, desempeñaría una función complementaria en pacientes con erosión del esmalte. Además, en la composición del enjuague bucal se han incluido principios que alivian la hipersensibilidad de la dentina, como el nitrato de potasio.

No obstante, a menudo los pacientes manifiestan otras inquietudes. Tradicionalmente, se sabía que los enjuagues bucales eran útiles para mantener la frescura del aliento y para tratar la halitosis. Actualmente, también se afirma que algunos productos blanquean los dientes y previenen la aparición de manchas.

Halitosis

Se piensa que la halitosis afecta aproximadamente del 25 % al 30 % de la población mundial. En este grupo de pacientes se incluyen las categorías de halitosis verdadera y pseudohalitosis (como por ejemplo la halitofobia, un temor muy exagerado a presentar mal aliento).1

El origen extrabucal de la halitosis explica del 10 % al 20 % de los casos de halitosis, que son provocados por una mala dieta, el alcoholismo, el tabaquismo, el consumo de algunos fármacos y las enfermedades en otras zonas del tubo digestivo como también por algunas enfermedades polisistémicas. Por lo tanto, el odontólogo debe investigar el origen de la halitosis ya que puede tratarse de un síntoma que requiere tratamiento por un especialista.1

En el 80 % al 90 % de los casos de halitosis, el origen se encuentra en la cavidad bucal y las causas más frecuentes son las enfermedades gingivales, la caries y la higiene bucal insuficiente1. Actualmente se admite que el olor asociado a la halitosis, cuando su origen es una alteración en la cavidad bucal, deriva de compuestos volátiles de azufre como por ejemplo, ácido sulfhídrico, metilmercaptano, sulfuro de dimetilo y disulfuro de dimetilo. Estos compuestos se generan por la actividad de los microorganismos gram- negativos de la cavidad bucal, que fermentan sustratos proteicos con azufre.

Se ha demostrado que el enjuague bucal antibacteriano LISTERINE® reduce significativamente el número de bacterias que generan mal olor, las concentraciones de compuestos sulfurosos volátiles y la intensidad del mal olor en la boca.3–5

El tratamiento de la halitosis incluirá además una correcta higiene bucodental a cargo de un equipo de especialistas6. Debido a que el consumo de tabaco contribuye al mal aliento, en ocasiones la halitosis sirve de aliciente para que los pacientes abandonen ese hábito.7

Referencias

  1. Zalewska A et al. Halitosis--a common medical and social problem. A review on pathology, diagnosis and treatment. Acta Gastroenterol Belg 2012; 75(3): 300–309.
  2. Tonzetich J. Production and origin of oral malodor: a review of mechanisms and methods of analysis. J Periodontol 1977; 48(1): 13–20.
  3. Pianotti R et al. Effects of an antiseptic mouthwash on odorigenic microbes in the human gingival-crevice. J Dent Res 1978; 57(2): 175–179.
  4. Pitts G et al. The in vivo effects of an antiseptic mouthwash on odor-producing microorganisms. J Dent Res 1981; 60(11): 1891–1896.
  5. Pitts G et al. Mechanism of action of an antiseptic, anti-odor mouthwash. J Dent Res 1983; 62(6): 738–742.
  6. American Dental Hygienists' Association. Want some life saving advice? Ask your dental hygienist about understanding and eliminating bad breath. 2010.
  7. Watt RG & Daly B. Prevention. Part 1: Smoking cessation advice within the general dental practice. British Dental Journal 2003; 194: 665–668.

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